Juego con las ubres de mi tía

La casualidad hizo que me topase con mi tía en el tren y, al verme, me invitó a un café en su casa. Una vez allí y cuando se quitó el abrigo, pude ver sus ubres con toda claridad, algo que me puso a tono. Lo hizo a posta para ponerme cachondo y sin duda, logró su objetivo, hasta que terminé probándolas en el sofá y follándole el coño con mi polla.