Lluvia dorada y polvete para mi abuela

Nunca pensé que mi abuela pudiese ser tan zorra pero, por lo visto, en sus años mozos hizo muchas cosas y muy pervertidas en el sexo. De hecho, hoy no solo me pidió ser follada sino que, antes de hacerlo, se puso de rodillas y quiso que la bañara en orina, pidiéndome una lluvia dorada que la dejó bien calentita.