No sabía que mi abuelo tuviese un rabo tan gordo entre las piernas

Tras escaparme de la escuela y colarme en casa de mi abuelo, éste me pilló y quiso llamar a mis padres para contarles todo. Yo le detuve y lo hice metiéndole mano, hasta ponerlo tan cachondo que lo pude notar en sus pantalones. Decidí seguir adelante y me di cuenta de lo bien dotado que está, así que me llevé su pedazo de rabo a la boca y al final, disfruté del polvazo que me acabó metiendo en medio del salón de casa.