Nos comimos nuestras tetazas y nuestros chochitos

Andábamos probándonos lencería y a mi prima y a mi nos fue imposible no fijarnos en nuestros escotes. Ambas tenemos un buen par de tetazas, las suyas naturales y las mías operadas…. pero bien gordas las cuatro. Terminamos la tarde muy cachondas, tanto que al final acabamos desnudas en la cama, comiéndonos nuestras ubres y saboreando nuestros coños, en una follada lésbica que seguramente volveremos a repetir.