Pruebo las ubres de mi suegra en un polvazo muy bestia

Siempre ha sido muy guapa, pero cuando mi suegra se operó, se convirtió en una fantasía para mi. Y es que la madre de mi mujer ahora tenía un par de ubres descomunales y como no, siempre que iba a verla se me iban los ojos. Ella una tarde se dio cuenta y por teléfono, me hizo quedar con ella a escondidas en una habitación de hotel. Una vez allí, nos desfogamos a gusto y nos marcamos un polvazo increíble, que terminó con la señora pidiéndome una buena lefada sobre sus pechotes.