Vaya paquete, tengo que probarlo…

Siempre me he llevado muy bien con mi primo y de hecho, a veces le visito a su piso para pasar un buen rato. Pero el otro día, no pude evitar fijarme en sus vaqueros y en el tremendo paquete que parecía tener. Tuve que hacer algo y tras meterle mano, le convencí para que me echase un polvo y juntos disfrutamos en el sofá de una soberana follada casera.