Cogí la polla dura de mi padre para mí

Vi a mi padre solo en el salón y por lo visto, estaba leyendo un libro erótico. Tenía la polla dura y, al notarlo, mi instinto de zorra me hizo ir a por ella sin dudarlo. Así que entre el empalme que llevaba mi padre y lo golfa que soy, matamos la tarde echando un buen polvazo mientras mi madre hacía la compra.