Cumplo los deseos de mi abuela tetona

Los años no perdonan pero, para llevarlos mejor, mi abuela tetona decidió operarse y ahora tiene unas ubres enormes. Esos pechos me ponen muy cachondo cada vez que voy a hacerle una visita y hoy, estando los dos a solas en su casa, me pidió que le diera un buen meneo para recordar como se disfruta del sexo. De hecho, mi abuelita incluso dejó que penetrase su culo con mi polla, algo que hice con mucho gusto.