Hago recordar a mi abuelita lo que es un buen orgasmo

Un día charlando con mi abuela de sexo, la pobre apenas podía recordar la última vez que experimentó un orgasmo. Es normal teniendo en cuenta su edad, así que decidí ser una buena nieta y le hice pasar una buena tarde de sexo lésbico en el sofá. No dudé en comerle su coño arrugado mientras ella gemía de gusto, para luego dejar que me lo comiese a mi misma y lograr corrernos juntas con esa experiencia tan morbosa y caliente.