La lencería le queda de lujo

No se por qué mi madrastra se empeñó en que la acompañase al ginecólogo, pero le seguí la corriente y fui con ella. El problema es que, una vez en la consulta, nos quedamos un momento a solas y ella aprovechó para desnudarse. Se quedó solo con su lencería fina y yo no pude evitar empalmarme, acabando por follármela allí mismo y corriéndome dentro de su chochito de cuarentona.