Monté a mi madrastra en un hotel

Tanta atracción existente entre mi madrastra y yo, tenía que reventar algún día. Así que sin que mi padre supiese nada, quedamos en un hotel a escondidas y una vez allí, dimos rienda suelta a nuestra pasión y terminé por follármela con ganas, dándole duro a su coño a cuatro patas.