Puse a mi abuela a cuatro patas en el suelo

Desde pequeño, siempre he ido a casa de mi abuela a comer y siendo mayor, no he querido perder esa tradición. Pero algún día tenía que agradecerle tanta atención, así que hoy decidí ponerla a cuatro patas en el suelo y darle un buen polvete, en agradecimiento por tanto cariño.