Tarde de relax con mi abuelo donde terminamos follando duro

Quise ofrecerle a mi abuelo un poco de relax y por eso, empecé a masajearle la espalda con mis manos y con mis pies. Sin duda el hombre disfrutó y mucho, tanto que quiso devolverme el favor a su manera. Y es que acabó por pedirme que me desnudase y abierta de piernas, terminé gozando de su rabo en un polvazo casero que fue una maravilla para los dos.