Tras unos besos, mi abuela y yo nos revolcamos en el sofá

Me gusta ir a ver a mi abuela de vez en cuando, ya que se siente sola y además siempre ha sido muy cariñosa conmigo. Pero se ve que hoy se pasó un poco con ese tema, ya que de repente nos vimos dándonos besos y metiéndonos manos en el sofá. No pude negarme y decidí seguir adelante con el calentón que experimentamos, hasta follarme su coño arrugado como una bestia en el sofá de casa.